viernes, 8 de marzo de 2013

Un cara a cara entre Venezuela y el futuro

Como todos sabeís, Hugo Chávez, presidente de Venezuela, murió el martes a las 16:25 hora local, o por lo menos eso ha hecho creer el Gobierno acallando los rumores que apuntaban a que llevaba muerto horas o incluso días. El carismático líder no ha podido ganar la batalla de un cáncer, enfermedad que le fue diagnosticada en 2011 y de la que ha sido operado cuatro veces, la última, el pasado 11 de diciembre en Cuba. Chávez deja a su querido país, Venezuela, sumido en la incertidumbre, en la división y con varios frentes abiertos que se tendrán que cerrar tarde o temprano.
En primer lugar, la puesta en marcha de un nuevo gobierno. Si los dirigentes actuales se hubieran tomado en serio la Constitución, hubiera sido el presidente del Parlamento, Diosdado Cabello, quien asumiría el poder hasta que él mismo convocara elecciones en el plazo máximo de 30 días. Sin embargo, el ministro de Exteriores, Elías Jaua, se ha encargado de anunciar que será el fiel y leal vicepresidente Nicolás Maduro el que tomará posesión del cargo como presidente interino, tal como anunció Chávez en su última compadecencia en público: “Si algo ocurriera, que me inhabilitara de alguna manera, Nicolás Maduro no solo debe concluir el periodo, como manda la Constitución, sino que mi opinión firme (...) es que en ese escenario, que obligaría a convocar a elecciones presidenciales, ustedes elijan a Nicolás Maduro como presidente”.
Aunque la oposición todavía no ha nombrado un candidato, todo parece indicar que será, nuevamente, Henrique Capriles, derrotado por Hugo Chávez en los pasados comicios del mes de octubre, quien se enfrente a Maduro. Seguramente, los seguidores de Chávez sean fieles a sus deseos de votar al oficialismo y Maduro se convierta en el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Pero de aquí se desprende otro grave problema: la posibilidad de continuar o no con el "chavismo" sin su fundador. Por una lado, hay que tener en cuenta las divisiones dentro del actual gobierno ya que los conflictos entre los dos bandos, Cabello-Maduro, hacen peligrar el futuro del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), así como la existencia de otras figuras que también ansían hacerse con el poder y que fueron controladas por Chávez en sus 14 años en el cargo. Por otro lado, cualquiera que sea el nuevo presidente tendrá que hacer sombra a la influyente figura de Chávez.
A nivel interno, habrá que tener en cuanta, también, el papel que puede llegar a desempeñar el Ejército y si el próximo líder logrará mantener su lealtad, si se mantendrán los privilegios, o el papel que tendrá la Habana a partir de ahora después de haber estado manejando sus hilos desde hace décadas. Cuba ha vivido hasta ahora gracias al petróleo que, generosamente, les vendía Chavez (a precio de amigos como se suele decir), A cambio, Fidel Castro ofrecía su aparato de inteligencia para vigilar de cerca a la oposición y a las fuerzas armadas, con el fin de impedir cualquier alzamiento, así como, personal médico y educativo. Cuba es consciente de que la desaparición de su gran aliado pone en peligro su propia supervivencia.
En quinto lugar hay que destacar los problemas económicos que sufre el país. El petróleo es la principal fuente de ingresos del país. Si el precio del crudo cae, será casi imposible mantener la extensa estructura de los programas sociales, o misiones como se conocen allá, (educación, salud, vivienda o alimentación) y que explican, en parte, las consecutivas victorias en las urnas gracias al apoyo de los sectores más humildes de la sociedad venezolana. Del mismo modo habrá que hacer frente a la corrupción, a la enorme inflación y al alto déficit (de los más altos de la región), poner orden a las políticas de nacionalización, acabar con el desabastecimiento, lidiar con la nueva devaluación de la moneda (en los 14 años de gobierno chavista el bolivar ha perdido el 90% de su valor) y acabar con todo lo que ello conlleva: la existencia de un mercado negro en auge, la salida masiva de la inversión extranjera y la ineficacia de la industria local.
No podemos olvidar tampoco otra gran lacra: la violencia desmesurada
A nivel internacional, no hay duda que Chávez ha sido el líder más influyente de Latinoamerica y principal defensor de los nuevos procesos de cooperación e integración regionales. De hecho, no ha parado hasta que Venezuela ha sido admitida en el MERCOSUR. Pero, ¿Qué pasará ahora? ¿Podrán Rafael Correa o Peña Nieto hacer sombra a Venezuela?
Las relaciones con Estados Unidas (a pesar del discurso chavista antiamericano, llegando incluso a culparlo de inocular el cancer que ha acabado con la vida de Chávez, EEUU es el principal receptor de petróleo venezolano), con Europa p Irán, también habrá que tenerlas muy presentes.
No hay duda de que Venezuela tiene una oportunidad única para acabar con todo lo que hace sombra a un enrme y precioso país. Durante los próximos días veremos qué es lo que realmente pase.

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