martes, 26 de febrero de 2013

El Congo: Un conflicto olvidado

Me ha llamado bastante la atención la poca cobertura que está teniendo los nuevos acuerdos de paz de la República Democrática del Congo que se celebraron el pasado domingo en Abbis Abeba, sede de la Unión Africana
Representantes de los once países pertenecientes a la región de los Grandes Lagos, la zona más densamente poblada del planeta (Congo, Ruanda, Burundi, República Centroafricana, Angola, Uganda, Sudan del Sur, Suráfrica, Tanzania, y la RD Congo), firmaron el 24 de febrero de 2013, un acuerdo de paz para el Este de la R.D.Congo debido a las nuevas olas de violencia que asolan la región desde el pasado mes de abril. Sin embargo, el país más rico de la tierra y, paradójicamente, el más pobre (ocupa el último puesto del Índice de Desarrollo Humano) lleva más de 20 años sumido en una guerra que deja ya más de 3,5 millones de muertos y cerca de dos millones de desplazados por un conflicto que tiene su origen en el genocidio hutu en la vecina Ruanda y la venganza tutsi posterior en territorio congoleño, en el que escondieron los genocidas.
Y es que, una de las principales características de la guerra del Congo, es la cantidad de factores y actores que intervienen y se ven, directa o indirectamente implicados.
En primer lugar, la mayor parte de los rebeldes o guerrillas que operan en la zona proceden, como hemos mencionado antes, de Ruanda y de sus Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR) - ex miembros de la guerrilla tutsi 'Interahamwe', responsables del genocidio de Ruanda en 1994. Pero, no son los únicos: A día de hoy, las estimaciones establecen que, en la región, operan entre cinco y seis mil rebeldes congoleños (ligados a cerca de 17 milicias), así como tres mil combatientes ruandeses (en su mayoría, del FDLR). Precisamente, el documento firmado prohíbe a los países firmantes interferir en los asuntos internos del país y apoyar a los grupos rebeldes que actúan en la zona.
El último grupo en desestabilizar la zona, el M23, culpa al Gobierno de Joseph Kabila de no respetar los últimos acuerdos del 23 de mayo de 2009 (de donde procede su nombre), una afirmación negada por el gobierno, que siempre ha sospechado que este grupo es una herramienta de Ruanda y Uganda para mantener viva la guerra y el coltán barato (un informe de la ONU del año pasado confirma las sospechas). Y he aquí el quid de la cuestión, el coltan.
Se estima que el 80 % de las reservas mundiales de esta materia prima se encuentran en el este de la República Democrática del Congo, una zona que se escapa de las manos de Gobierno de Kinshasa. Las milicias, contratadas por señores de la guerra, controlan la zona gracias a los beneficios que obtienen de las minas ilegales del preciado mineral coltan, utilizado para la fabricación de todos los aparatos electrónicos de nueva generación: ordenadores, móviles, DVD, etc. Sin embargo, de nada serviría que Uganda y Ruanda controlaran las minas del coltan si detrás no hubiera grandes empresas multinacionales que se benefician de la situación, la mayoría de ellas occidentales.
De una forma u otra, todos nosotros somos complices de lo que allí ocurre, entre muchas cosas, de la utilización de mano de obra barata para la extracción del mineral, la mayoría de ellos niños ya que pueden adentrarse mejor a las zonas de difícil acceso; así como los problemas medioambientales provocados por la erosión excesiva del terreno o la desaparicion de la población de gorilas que habitaban en la zona.

Pero es África y todo lo que pase allí parece consentirse sin problema y sin cuestionarse

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