jueves, 31 de enero de 2013

La guerra de Mali entra en su segunda fase. Y España ¿dónde se queda?

Las últimas noticias sobre el conflicto de Mali son más optimistas de lo que en un primer momento se pudo llegar a pensar.
El Ejército francés ha recuperado las ciudades de Gao o Tombuctú sin a penas despeinarse y ahora se sitúa a las puertas de Kidal, la tercera ciudad más importante y controlada, desde el pasado mes de marzo por Asan Din, un grupo tuareg islamista aliado con la rama magrebí de Al Qaeda.Todo parece indicar que el conflicto de Mali entra en su segunda fase: Francia espera que los soldados de la Misión Internacional de Ayuda a Mali tomen el relevo lo antes posible y sean ellos, quienes aseguren la estabilidad en el país africano. Y es que, Hollande quiere evitar a todo costa que Mali se convierta en su propio Afganistán y las cosas se compliquen. En este sentido es bueno tener en cuenta el análisis realizado por Laura Seay en Foreing Policy, Mali is not Stan:
  • En primer lugar, la historia de Afganistán ha estado marcada por la inestabilidad en su territorio y la debilidad de sus instituciones centrales, aprovechado  por líderes tribales para campar a sus anchas. Mali, en cambio, tiene una larga tradición como país centralizado, de hecho, la guerra que estamos presenciando es el primer coflicto serio que vive el país desde el protagonizado con Burkina Faso en 1980.
  • Por otro lado, tenemos que tener en cuenta el pasado colonial de Francia en Mali, algo que no existía entre Estados Unidos y Afganistan. Una historia y una lengua común a lo que hay que añadir la presencia de ciudadanos y empresas francesas, facilita al Ejército galo crear lazos de amistad con los soldados malienses y ganarse de forma más fácil, el apoyo de la ciudadania.
  • En tercer lugar, más allá de las competiciones entre las diversas vertientes del Islam, en Mali no existen problemas étnicos tan relevantes como en Afganistán. Del mismo modo, Mali carece de un equivalente de Paksitán como país vecino, responsable, en parte, de la inestabilidad en Afganistán. Además, parte de los terroristas que actúan en el norte de Mali ni siquiera son malienses.
  • Por último, las circunstancias de la intervención francesa en Malí son completamente diferentes de aquella que lideró Estados Unidos en Afganistán hace ya algunos años. Los franceses no han ido a invadir Malí, el gobierno de Mali les pidió ayuda para replegar a los islamistas. A esto hay que añadir que, desde el principio, Francia tiene claro que la mayor parte de la construcción de la paz en Malí se llevará a cabo por una fuerza africana.
A todo esto, añadiría, además ,el indudable apoyo con el que está contando Francia desde el primer momento y más aún tras conocer que, en la conferencia de paises donantes celebrada en Abis Abeba hace dos días se recaudaron 338 millones de euros, lo necesario para financiar el coste de la operación y el despliegue de los 8000 soldados. En los próximos días, Reino Unido tendrá cerca de 300 hombres en la zona, y Estados Unidos por su parte, ha confirmado la instalación de una base de aviones no tripulados (los conocidos aviones drones que actúan sobre Pakistán o Yemen) en Niger, lo que supone un importante giro en la politica norteamericana contra el terrorismo centrada hasta ahora en Oriente Medio o AsíaEspaña, en cambio, se limitará al envío de un avión Hércules que trasladará soldados africano a Mali y unos 40 soldados que instruirán al Ejército maliense y que forman parte de los 500 soldados que enviará la Unión Europea. Escaso apoyo, sin duda, si tenemos en cuenta la proximidad de las fronteras y la predilección de los islamistas por nuestro país y la obsesión constante en recuperar Al-Andalus. Como advierten Fernando Reinares y Carola Garcia-Calvo, investigadores del Real Instituto Elcano, en "El norte de Mali como foco de amenaza terrorista para España: ¿nuestro patio trasero o simplemente nuestro patio?", Ansar alDin, proclamaba en mayo de 2012 el objetivo de "restaurar alÁndalus" y su ambición de "liberar" Granada, Sevilla, Córdoba y Valencia, "ciudades que fueron gobernadas por los musulmanes".
 
 

martes, 29 de enero de 2013

Mali, un nuevo foco de tensión entre Oriente y Occidente

Por si  las guerras que había eran pocas (el problema de la división de Sudán, las interminables y desconocidas guerras en el Congo, Kenia o Myanmar o las más mediáticas de Afganistán, Siria o Irak) comenzábamos 2013 con un nuevo conflicto en el panorama internacional: Mali.
Poco sabíamos acerca de este país africano perteneciente a una de las zonas más pobres de la tierra, el Sahel. Ignorancia por parte de la población española pero no tanto para nuestros vecinos los franceses. Y es que, precisamente Francia, antigua metrópoli de Mali, intervino en su territorio el pasado 11 de enero para frenar el avance de una de las mucha ramificaciones de Al Qaeda (AQMI) y sus dos aliados, los Tuareg islamistas y el grupo Ansar Din, hacia Bamako, la capital.  Una participación evidente si tenemos en cuenta los intereses económicos que tiene el país galo en Mali y la cantidad de ciudadanos franceses que viven allí
A 29 de enero las ciudades de Gao y Tombuctú ya han sido arrebatadas a los yihadistas y se prevé que Kidal lo sea en breve. Así pues, Francia se hace con los grandes núcleos urbanos dejando el resto del territorio en futuras manos del contingente africano que, según las últimas previsiones, no llegará a Mali hasta septiembre.
Recordemos que desde enero de 2012 Mali vive en un continuo conflicto entre el Gobierno y los tuareg organizados en el Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (MNLA) quienes llevan años reclamando un estado propio y que han ido adquiriendo mayor importancia gracias al armamento procedente de la antigua Libia de Gadafi. Unas aspiraciones iniciales que se han solapado a medida que han entrado en juego nuevos grupos con una vertiente completamente diferente a la inicial. Dos meses después, el 22 de marzo, el Gobierno de Mali fue derrocado y el norte del país ocupado por los separatistas y fundamentalistas que desde entonces aplican la versión más radical de la Sharia, la ley islámica, en lo que han autoproclamado, Estado Islámico de Azawad.
El rápido avance por parte de los grupos islámicos radicales hacia ciudades del sur como Gao y Tombuctú precipitó la intervención del Ejército de Mali y la rápida respuesta de la Comunidad Internacional. A finales del 2012, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobaba la resolución que autorizaba la intervención militar internacional con el objetivo de ayudar a Mali en la reunificación del país y el 10 de enero, tras la toma de la ciudad de Kona y ante el peligro de que los islamistas alcanzaran la capital, el actual presidente de Mali, Dioncounda Traoré, pidió ayuda a Francia. Desde entonces miembros de las fuerzas especiales galas apoyan al maltrecho Ejército maliense para detener el avance de los yihadistas
El conflicto, por lo tanto, será largo e incierto a no ser que los Tuaregs se encuentren con la disposición de sentarse a negociar, algo que sin embargo no harán los grupos terroristas. También dependerá del rumbo que tome el debilitado Gobierno maliense, el único capaz de facilitar el dialogo y diseñar una hoja de ruta que solucione la crisis que se está viviendo y organice unas nuevas elecciones en 2013.