martes, 29 de enero de 2013

Mali, un nuevo foco de tensión entre Oriente y Occidente

Por si  las guerras que había eran pocas (el problema de la división de Sudán, las interminables y desconocidas guerras en el Congo, Kenia o Myanmar o las más mediáticas de Afganistán, Siria o Irak) comenzábamos 2013 con un nuevo conflicto en el panorama internacional: Mali.
Poco sabíamos acerca de este país africano perteneciente a una de las zonas más pobres de la tierra, el Sahel. Ignorancia por parte de la población española pero no tanto para nuestros vecinos los franceses. Y es que, precisamente Francia, antigua metrópoli de Mali, intervino en su territorio el pasado 11 de enero para frenar el avance de una de las mucha ramificaciones de Al Qaeda (AQMI) y sus dos aliados, los Tuareg islamistas y el grupo Ansar Din, hacia Bamako, la capital.  Una participación evidente si tenemos en cuenta los intereses económicos que tiene el país galo en Mali y la cantidad de ciudadanos franceses que viven allí
A 29 de enero las ciudades de Gao y Tombuctú ya han sido arrebatadas a los yihadistas y se prevé que Kidal lo sea en breve. Así pues, Francia se hace con los grandes núcleos urbanos dejando el resto del territorio en futuras manos del contingente africano que, según las últimas previsiones, no llegará a Mali hasta septiembre.
Recordemos que desde enero de 2012 Mali vive en un continuo conflicto entre el Gobierno y los tuareg organizados en el Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (MNLA) quienes llevan años reclamando un estado propio y que han ido adquiriendo mayor importancia gracias al armamento procedente de la antigua Libia de Gadafi. Unas aspiraciones iniciales que se han solapado a medida que han entrado en juego nuevos grupos con una vertiente completamente diferente a la inicial. Dos meses después, el 22 de marzo, el Gobierno de Mali fue derrocado y el norte del país ocupado por los separatistas y fundamentalistas que desde entonces aplican la versión más radical de la Sharia, la ley islámica, en lo que han autoproclamado, Estado Islámico de Azawad.
El rápido avance por parte de los grupos islámicos radicales hacia ciudades del sur como Gao y Tombuctú precipitó la intervención del Ejército de Mali y la rápida respuesta de la Comunidad Internacional. A finales del 2012, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobaba la resolución que autorizaba la intervención militar internacional con el objetivo de ayudar a Mali en la reunificación del país y el 10 de enero, tras la toma de la ciudad de Kona y ante el peligro de que los islamistas alcanzaran la capital, el actual presidente de Mali, Dioncounda Traoré, pidió ayuda a Francia. Desde entonces miembros de las fuerzas especiales galas apoyan al maltrecho Ejército maliense para detener el avance de los yihadistas
El conflicto, por lo tanto, será largo e incierto a no ser que los Tuaregs se encuentren con la disposición de sentarse a negociar, algo que sin embargo no harán los grupos terroristas. También dependerá del rumbo que tome el debilitado Gobierno maliense, el único capaz de facilitar el dialogo y diseñar una hoja de ruta que solucione la crisis que se está viviendo y organice unas nuevas elecciones en 2013.

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